Vamos a preparar un buen plato; como ingredientes base, cogemos una buena orientación norte y montañas de 3000 metros que frenen todas las borrascas atlánticas. Para aderezar-lo, unos cuantos ojos adiestrados a mirar montañas, piernas dispuestas a llegar donde sea, corazones fuertes y mentes bien abiertas. Para aliñarlo, bien de alegría y nada de pereza. Todo bien mezcladito y a cocer a fuego lento, sin prisas.
Dejaremos pasar unos años, que las cosas buenas requieren su tiempo, lo probaremos con los amigos para ver si está en su punto, lo ofreceremos a otros paladares para contrastar opiniones….y se corre la voz, alguien te pregunta, se publica en alguna revista… hasta que de repente esta en boca de todos y es un secreto a voces.
Así se ha cocinado el freeride en el Valle de Aran, donde siempre ha habido las condiciones ideales y hace ya muchos años algunos corazones fuertes dirigieron sus ojos hacia las montañas. Esas mentes abiertas entendieron que «la verdad estaba ahí fuera» y se abrieron las primeras líneas con mentalidad «deep & steep». Sin cámaras, sin luces y con «likes» en forma de abrazos y rondas de celebración.
Luego vinieron más cocineros, cada uno con su propia visión, y con la misma base salieron otros sabores. Algunos le ponían más piernas, otros incorporaban algo de queroseno, se probaba con dosis de alpinismo…las líneas se multiplicaban y había para todos los gustos.
A día de hoy, existen mil y una recetas para probar el freeride, todo depende de tus preferencias y de la calidad de los ingredientes.
Ésta es una pequeña selección pensada para hacerte salivar, por eso de que con hambre se come mejor, y no olvides que con un buen cocinero que te sepa aconsejar, la digestión será más llevadera!
Pui de les Ares, Canal NE.
Cardigassos, Corredor SW
Pui d’Unha, canal SE.
Tuc de Seròs, Canal NW
Forcanada, Canal NW